Ciencia y Opinión (Episteme y Doxa)

Hay que pararse un poquito a pensar. Sobre todo es bueno coger este hábito poniendo el cacumen a trabajar, especialmente en una sociedad que ha hecho del cambio uno de sus pilares vitales. Así conseguimos que no nos engañen. Si se une el marketing al relativismo, tenemos que cuánto más cambien las cosas, sin que haya nada estable o verdadero, más novedades vendemos, y mejor va la economía, pero a costa de la verdad que es la que pierde. Esta es nuestra realidad: es necesario saltar de novedad en novedad y cuántas más noticias tengamos mejor; si no las hay hay que inventarlas.Pero conviene pararse a pensar.

Ciencia y Opinión (Episteme y Doxa)

Hay que pararse un poquito a pensar. Sobre todo es bueno coger este hábito poniendo el cacumen a trabajar, especialmente en una sociedad que ha hecho del cambio uno de sus pilares vitales. Así conseguimos que no nos engañen. Si se une el marketing al relativismo, tenemos que cuánto más cambien las cosas, sin que haya nada estable o verdadero, más novedades vendemos, y mejor va la economía, pero a costa de la verdad que es la que pierde. Esta es nuestra realidad: es necesario saltar de novedad en novedad y cuántas más noticias tengamos mejor; si no las hay hay que inventarlas.Pero conviene pararse a pensar.

Mi historia de amor con la filosofía

Mi relación con la filosofía es una historia de amor-odio; al principio de vida intelectual la odiaba con todos mis sentidos, pues por la formación ingenieril-científica que tenía antes de entrar en el Seminario, la consideraba pueril y una pérdida de tiempo. Tanto es así, que cuando entré en le Seminario y tuve mi primer examen de historia de la filosofía, me lleve a casa un hermosísimo suspenso, por cierto bien merecido. Me cayó en aquel examen el Alma en Platón, y no tenía ni idea de que iba el asunto. Como sería la debacle que todavía me acuerdo. Quizá tampoco estaba preparado en aquella época para entenderlo, pero mi desprecio inicial por Platón se ha convertido a lo largo del tiempo en aprecio, pues ahora es una de las fuentes de mi vida intelectual. No en vano es uno de los pilares de la civilización occidental, y rechazarlo es suicida.

Mi historia de amor con la filosofía

Mi relación con la filosofía es una historia de amor-odio; al principio de vida intelectual la odiaba con todos mis sentidos, pues por la formación ingenieril-científica que tenía antes de entrar en el Seminario, la consideraba pueril y una pérdida de tiempo. Tanto es así, que cuando entré en le Seminario y tuve mi primer examen de historia de la filosofía, me lleve a casa un hermosísimo suspenso, por cierto bien merecido. Me cayó en aquel examen el Alma en Platón, y no tenía ni idea de que iba el asunto. Como sería la debacle que todavía me acuerdo. Quizá tampoco estaba preparado en aquella época para entenderlo, pero mi desprecio inicial por Platón se ha convertido a lo largo del tiempo en aprecio, pues ahora es una de las fuentes de mi vida intelectual. No en vano es uno de los pilares de la civilización occidental, y rechazarlo es suicida.

Ante el fallecimiento de Rubalcaba

Dos acontecimientos de la vida pública han llamado mi atención esta semana pasada: la honda crisis de la derecha conservadora por alejarse del humanismo cristiano y el fallecimiento de Alfredo Pérez Rubalcaba, por cuyo descanso eterno y el perdón de sus pecados he rezado, como pido que hagan en mi fallecimiento.

Ante el fallecimiento de Rubalcaba

Dos acontecimientos de la vida pública han llamado mi atención esta semana pasada: la honda crisis de la derecha conservadora por alejarse del humanismo cristiano y el fallecimiento de Alfredo Pérez Rubalcaba, por cuyo descanso eterno y el perdón de sus pecados he rezado, como pido que hagan en mi fallecimiento.

La intransigencia actual

No voy a escribir sobre las elecciones. Yo, por lo menos, ya he tenido bastante, y cuando esto se publique ya habré votado. Quiero hacer una reflexión sobre la intransigencia que veo últimamente y que palpo en la información católica de Internet.

La intransigencia actual

No voy a escribir sobre las elecciones. Yo, por lo menos, ya he tenido bastante, y cuando esto se publique ya habré votado. Quiero hacer una reflexión sobre la intransigencia que veo últimamente y que palpo en la información católica de Internet.

Eucaristía

Del Catecismo de la Iglesia Católica

La Eucaristía es «fuente y culmen de toda la vida cristiana» (LG 11). Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua. Por la celebración eucarística nos unimos ya a la liturgia del cielo y anticipamos la vida eterna cuando Dios será todo en todos (cf 1 Co 15,28). En resumen, la Eucaristía es el compendio y la suma de nuestra fe: «Nuestra manera de pensar armoniza con la Eucaristía, y a su vez la Eucaristía confirma nuestra manera de pensar» (San Ireneo de Lyon, Adversus haereses 4, 18, 5).

Unción enfermos y comunión a los mismos

Del Catecismo de la Iglesia Católica

1499 «Con la sagrada unción de los enfermos y con la oración de los presbíteros , toda la Iglesia entera encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado para que los alivie y los salve. Incluso los anima a unirse libremente a la pasión y muerte de Cristo; y contribuir, así, al bien del Pueblo de Dios» (LG 11).

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